Hasta hace algunos días, el mundo era para mí lo que para muchas personas tiende a ser. Una rutinaria serie de eventos predecibles que se convierten en cierto hastío por el devenir de nuestra existencia.
Pero no pases tú a creer mi querido lector, que con esta introducción tus ojitos se dedicarán a leer un drama existencial digno de cualquier telenovela mexicana, porque resulta ser, que lo que quiero platicarte es absoluta y categóricamente todo lo contrario.
La razón de crear este espacio es, como su nombre lo indica, la de que tu mirada descanse en algunas apacibles palabras que inyecten ánimo y candor a tus pensamientos; de que te sientes en tu rincón favorito, te prepares un sabroso y aromado café, y juntos conversemos de temas que enaltecen el espíritu del hombre y que nos confirmen como la única especie que al crear un complicado sistema de signos y símbolos, hizo que cobraran vida las palabras, para así poder nombrar a todos aquellos elementos que nos unen a un ser querido, a una comunidad y al mundo entero. Que gracias a este complicado sistema, el día de hoy puedes nombrar al Amor, a la Fraternidad, la Justicia y tantos otros conceptos que cumplen con el objetivo de construir, enaltecer y en muchas ocasiones sanar, los valores que nos conforman.
Así pues, ¡Bienvenido seas a éste tu espacio, apreciable lector!
